"La música de Bates para “300”, es un caso realmente impactante, que desde un primer momento evidencia su falta de originalidad. De hecho, “300”, si no fuera por cierta manipulación y arreglos alternativos, podría definirse abiertamente como una regrabación del trabajo de Goldenthal."
Fecha: 2007-03-06
Honestamente, jamás hubiera creído que pudiera cruzarme con un fenómeno de esta dimensión dentro de la música cinematográfica; un caso relativo al nuevo y largo tiempo esperado score para una película épica basada en la novela gráfica de Frank Miller acerca de la Batalla de las Termópilas en el 480 antes de Cristo, en la cual muchas de las partes de un previo y respetado score, el “Titus” de Elliot Goldenthal, pudiera ser duplicado nota por nota. De hecho, “300”, si no fuera por cierta manipulación y arreglos alternativos, podría definirse abiertamente como una regrabación del trabajo de Goldenthal.
Valoración mediocre
por Demetris Christodoulides
de Scoremagacine
Género: BSO
La música de Bates para “300”, es un caso realmente impactante, que desde un primer momento evidencia su falta de originalidad. Así, tenemos cortes como “Come and Get Them”, con el mismo ritmo, diseño de sonido y efectos en los metales del “Opening” de “Titus” (marcha triunfal de la entrada de los soldados a Roma), o más evidentemente “Returns a King” donde el track por completo es “Victorius Titus”. Aquí Bates no deja nada fuera: el tema suena tal cual es. Desde su comienzo, repeticiones y climax, idénticos ritmos y tempo, con similares orquestaciones en el profundo y trascendental coro masculino (incluidos los sonidos metálicos), Tyler clava sonidos usados por Goldenthal en el trabajo interpretado por Hopkins. Cada uno de los elementos antes mencionados, consistentes en la interpretación del tema central de “Titus” están aquí, y por si no fuera suficiente, el corte final de “300”, “Remember Us”, es nada más y nada menos que una exacta regrabación del “Finale” de, sorpresa, “Titus”.
Para no focalizar esta reseña en un ataque continuo y crítico a la labor de Bates, tomando como referencia la primera y negativa impresión de su trabajo con el score de Goldenthal, es conveniente adentrarse aún más en la propuestas del compositor. Sin embargo, por desgracia los efectos son aún más devastadores. Y lo curioso es que donde Goldenthal no se haya presente nos encontramos con mezclas del “Troya” de Yared (en el uso de la voz femenina) y del “Black Hawk Derribado” de Zimmer (con la inserción de poderosas y electrizantes guitarras eléctricas, cello y violín eléctrico). El resto del score se completa con pasajes oscuros y disonantes, donde los metales y las percusiones se limitan a generar una determinada atmósfera, por supuesto, y como no podía ser de otra manera, de nuevo con las técnicas de Goldenthal presentes.
Para ser justos, hay que destacar la presencia de elementos propios del compositor, como los oscuros sintetizadores o la agresiva atmósfera ya escuchada en scores previos suyos como “Slither”. Sin embargo, esto no parece más que un desesperado intento por conseguir aportar algo de personalidad propia al score. Aún así, no hay que desmerecer la brillantez de la producción y del sonido. La variedad de estilos, ambientes y atmósferas que aparecen a lo largo del score de “300”, todos ellos entremezclados con un poderoso y afilado enfoque de rock orquestal, son suficientes para mantener un mínimo interés en la misma, con independencia de la continua concepción en forma de fuga Goldenthaliana del trabajo.
Estoy convencido que la decisión de utilizar temas y piezas de otros autores no proviene directamente de Bates. Un compositor que busca un salto de calidad, asentarse en el mercado con un producto vendible como este, no cometería la imprudencia de ser acusado de plagio no sólo por sus colegas sino también por los fans. De hacerlo, significaría no estar en su sano juicio. Conociendo Hollywood, los mecanismos internos de funcionamiento y la habitual imposición de temp tracks, creo que la solución a nuestras dudas es evidente. Otra no cabe.
Dicho todo esto, y con los ecos de esta música aún frescos en mi cabeza, puedo afirmar que si Elliot Goldenthal nunca hubiera compuesto “Titus”, podríamos estar hablando ahora de uno de los trabajos más poderosos, inspirados y enérgicos de los últimos años. Desgraciadamente, la realidad es otra muy distinta.
Tyler Bates en Youtube.com